viernes, 28 de marzo de 2008

Grúas de asalto: un negocio familiar

El problema de las grúas que se tiene tanto en la colonia Condesa como en otras colonias de clase media del DF es un problema de buen o de mal gobierno.

Es inverosímil que en cualquier ciudad civilizada del mundo los agentes policiacos de tránsito salgan a la calle con la finalidad específica de quitarle dinero a los ciudadanos. Sería una locura en Londres. En Nueva York la gente en bola se le hubiera echado encima a los grúeros.
¡Y qué les habría pasado en las afueras de París?
Marcelo Ebrard no tiene ni la menor idea de la cantidad de votos que todos los días pierde el PRD en la colonia Condesa. Las grúas de asalto —un negocio familiar— son una afrenta cotidiana y esquilmadora a ciudadanos que deben ser tratados como criminales y extorsionados. Las huestes de Ebrard, si es que son del PRD, le están regalando la colonia Condesa al PAN para cualquier puesto de elección popular que se dé en el futuro. Son frecuentes los incidentes con los grueros, los policías armados que asaltan con las grúas: de los restaurantes y cafés se levanta la gente y los insulta enfurecida; les arroja cosas, vasos, latas y un día puede suceder una tragedia, un linchamiento, o un muerto por arma de fuego (de parte del policía o de parte del dueño de vehículo enloquecido). Y Marcelo y sus “asistentes” no tienen ni la menor conciencia de este previsible drama.
Aquí en el DF es un descaro el que distingue a la conducta abusiva de estos asaltantes de uniforme. Le gente los contempla desde los cafés en la colonia Condesa. Escogen estos agentes especialmente el sábado para esquilmar a los indefensos ciudadanos víctimas de las autoridades del DF, perredistas desgraciada y tristemente. ¿En algo son diferentes los panistas de los priístas y de los perredistas?

El reglamento de tránsito en donde está escrito que una grúa se puede levantar un auto (cosas que hacen incluso con el conductor en el volante) se hizo para que la autoridad tenga una justificación legal para quitar un auto de la entrada de un hospital. O para mover un carro de una doble fila que está ahogando el tránsito.

En cualquier ciudad civilizada (seguramente en San Salvador, Managua, Bogotá, Londres, Panamá) los policías tratan de ayudar a los ciudadanos, no de quitarles "legalmente" el dinero que traen en las bolsas. Es un problema muy antiguo. El Estado mexicano no ha logrado aún resolver el problema de la policía. ¿Cómo es posible que en lugar de ir trabajar a zonas de la ciudad donde las dobles filas o las obstrucciones son un problema real (como frente a las oficinas particulares de Ebrard en la esquina de Alfonso Reyes y Cuernavaca frente al Farolito en la Condesa, una placita ideal para manifestaciones), se van a ciertas colonias encantradores en plan de asaltar premeditadamente a quien les dé la gana?
No es la policía de un país democrático.

1 comentario:

Oscar dijo...

La persona que critica a las grúas que "asaltan" a los indefensos ciudadanos al levantar sus autos no tiene idea de lo que realmente dice. Tachar de abusivo a rajatabla a todo policía y de inocentes ciudadanos a flagrantes infractores sólo muestra que muchos de nosotros pretendemos excusarnos para no hacernos responsables en cumplir con nuestras obligaciones civiles más elementales. Yo vivo en la colonia Condesa y he sufrido repetidamente la anarquía de estos automovilistas "ciudadanos indefensos" que lo mismo dejan su auto en los cruces peatonales, arriba de la banqueta, en las entadas de las cocheras, en las esquinas de camellones (en este caso, he sido testigo de accidentes debido a la obstrucción visual provocada por los autos colocados en esta zona). He observado en varias ocasiones el levantamientos de los carros, y en ninguna ocasión he observado el abuso de autoridad. Aplaudo la acción de estas grúas que resultan insuficientes. Los mexicanos estamos acostumbrados a que si infringimos la ley, muchas veces, no pasa nada. Si queremos exigir de las autoridades el respeto a la ley de su parte, debemos empezar con nosotros mismos.