lunes, 21 de abril de 2008

Las plagas y el Faraón


por Verónica Murguía

No recuerdo quién dijo que ser argentino era un acto de fe. Si me atengo a esta lógica, ser chilango es un acto de contrición. Y con cada día que pasa, nuestro castigo arrecia.
Estos últimos años hemos sobrellevado con innegable estoicismo nuestra versión de las plagas bíblicas: en lugar de las aguas convertidas en sangre, tenemos poca agua, punto. La segunda plaga fue la invasión de las ranas a Egipto; nosotros estamos infestados por las grúas, esas que la gente llama “las del cuñado de Ebrard”. Son peores que casi cualquier rana —hay ranas venenosas, por eso el casi—, pues no se detienen para llevarse el coche al corralón ni cuando todavía hay personas dentro del vehículo.
La semana pasada, para no ir más lejos, en Coyoacán, una señora estuvo a punto de perder momentáneamente a su sobrina, pues la niña estaba en el asiento trasero y los de la grúa no se dieron cuenta.
—¿Qué no ve, desgraciado? —gritó la señora.
—Quéjese al teléfono que dice ahí, damita —contestó, imperturbable, el chofer. Bajaron el coche e intercambiaron a la niña por una multa de quinientos pesos.
La tercera plaga que envió Yahvé fueron los mosquitos. A nosotros nos tocaron los peseros, mucho más grandes, igualmente agresivos.
Igual que los egipcios hemos padecido granizo y tinieblas, trombas y polvaredas.
—Mira nomás, quedé como empanizada —me dijo mi amiga P. el miércoles aquél.
Pero no pude apreciar el daño, porque no había luz en media ciudad.
Tenemos úlcera gástrica de tanto hacer corajes en lugar de la úlcera bíblica, que según el Antiguo Testamento aparecía en la piel. De los pulmones, ni hablar. Les iba mejor a los egipcios.
Afortunadamente no nos ha visitado el ángel de Yahvé, la última plaga, el ángel homicida que finalmente asustó al Faraón. Pero tampoco estamos libres de peligro: ni el más optimista de los chilangos negará que hay delincuentes tan feroces como el ángel vengador, y mucho menos lucidores.
Si la reencarnación existe, en virtud de lo que hemos sufrido, los infortunados habitantes de esta ciudad nos hemos hecho merecedores a, en nuestra próxima vida, nacer en París, con amor y futuro laboral asegurados, departamento de lujo y salud de hierro. Sin coche, y sin necesidad de tenerlo.
De acuerdo con los rumores que se escuchan por todas partes, pronto, además de nuestras carcachas, circularán —si a ir a tres kilómetros por hora se le puede llamar “circular”— coches chinos, baratos y mal hechos, seguramente pintados con plomo líquido. Ocuparán el poco espacio que sobra y finalmente, quedaremos paralizados. Sedientos, empolvados y molestos, con la penosa sensación de haber sido engañados.
Nos rondarán las grúas, como las hienas que deambulan tras las manadas de herbívoros. De cuando en cuando se llevarán un auto. El de algún iluso que creyó encontrar un lugar para estacionarse, o que tuvo necesidad de entrar en la farmacia.
A Marcelo Ebrard, como al Faraón, esto le importa poco. Él sí tiene espacio. Todo el cielo por el que va en su faraónico helicóptero. Aire por el que se mueven, sí, otros helicópteros, aviones, palomas cagonas y millones de moscas, pero por el que se puede volar muy a gusto. Él viaja, dizque porque le falta tiempo, por el espacio contaminado del D. F. que, comparado con las calles, es un vasto océano de luz purísima.
Verdad de Perogrullo: todo lo que vemos existe en dos coordenadas: el tiempo y el espacio. Los chilangos, pobres de nosotros, incluyendo a Ebrard nunca tenemos suficiente tiempo. Espacio, ya sabemos, menos, y disminuye mientras más desciende uno en la escala económica.
Las colas de la Tesorería, en el banco, las tiendas, el metro y el Metrobús en horas pico, la búsqueda de lugar para estacionarse y el espectáculo de las cuestiones que se acumulan en nuestras vidas sin que encontremos el tiempo para resolverlas, son la prueba. Somos gente que vive apresurada e incómoda, cuya existencia está comprimida, achicada. Nuestro ser es precario.
Yo no sé cómo hacer para sentir que tengo espacio. Quizás debo deshacerme de todo lo que no es indispensable. Bajar de peso. Aprender a trepar árboles. Vivir en la azotea de mi edificio. Lo que no me atrevo es a andar en bicicleta, porque los automovilistas le hacen la vida imposible al ciclista, literalmente. Es decir, suelen matarlo.
Bueno, lo haré cuando de verdad Ebrard se vaya a la oficina en bicicleta y deje el helicóptero en… ¿en dónde cabe el helicóptero? Ω

viernes, 11 de abril de 2008

Mails a autoridades de la Cuauhtémoc



Arq Arturo Aispuro (Ave Michoacán proyecto: especulación inmobiliaria)

Mtra Arq Verónica Martínez Robles
Dirección de Sitios Patrimoniales
SEDUVI
San Antonio Abad 32 piso 1
Colonia Tránsito
México DF 06820

veromar@df.gob.mx



José Luis Muñoz Soria
jsoria@df.gob.mx

Verónica Olvera Hernández
secretaria_particular@df.gob.mx


José Luis Águila Ochoa
Dirección Interinstitucional
ochoa@df.gob.mx

María Flora Galnares Segovia
Ventanilla Única
fgalnares@df.gob.mx


Fernando Gómez Moreno
Centro de Servicios y Atención Ciudadana
atencion@df,gob.mx

Pósters

Exigimos al delegado en Cuauhtémoc
José Luis Muñoz Soria
la clausura de la bodega
del Mama Rosa’s en Jojutla 81
México DF 3 de abril de 2008








Exigimos
al delegado en Cuauhtémoc
José Luis Muñoz Soria
que no permita la transformación

de la avenida Michoacán.

http://cardiocondesa.blogspot.com/

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Modelo para la protesta civil


Las únicas batallas
que se pierden son
las que se abandonan.

—Hebe de Bonafini



En la época de don Porfirio Díaz a uno lo metían en la cárcel de Belén por tener una pequeña imprenta. Ahora todo mundo tiene una en su casa y, por si fuera poco, un sistema nacional e internacional de comunicaciones: su computadora, su impresora y su internet. Una verdadera infraestructura de propaganda. Lo que sucede es que no todos los usuarios saben usarla o no todos la necesitan. En las últimas décadas de los zares en la Rusia del siglo XIX un solo hombre podía poner de cabeza al imperio con la elaboración y la distribución individual y solitaria de octavillas. También podía ser un terrorista: solo y a solas, como el llanero solitario, un endemoniado, como les llamaba a estos poseídos Fedor Dostoievski.
Los recursos tecnológicos a la mano son muchos. Una cámara fotográfica (o un celular) tiene el valor de un testigo y ha servido ya para denunciar muchos crímenes en otros países, como cuando unos policías de Los Ángeles muelen a patadas a un conductor negro en el freeway. Y no sólo las cámaras digitales de foto fija: también los teléfonos celulares y las videocámaras. Basta asomarse a iTube para corroborar la irrestricta, infinita libertad de expresión que ahora todo mundo puede ejercer. No hay manera de censurar las noticias y las denuncias en la red.

Cámara digital
Lo que ocurre en las colonias del DF es lo que sucede a nivel nacional: unos cuantos grupos de comerciantes dominan el espacio. Vivimos una nueva Edad Media en la que hay señores feudales que nos cobran un tributo mensual (Azcárraga, Slim) o dominan mediante sobornos y negocios compartidos a los funcionarios públicos, ahora panistas o perredistas. En la colonia Condesa del DF, por ejemplo, no mandan las autoridades de la delegación Cuauhtémoc. Mandan los comerciantes que tienen a su servicio a los “insobornables” inspectores de la delegación Cuauhtémoc.
Si los vecinos tienen algún problema de ruido, malos olores, ratas, exceso de grasas en el drenaje, porque de pronto amaneció una cocina clandestina de algún restaurante enfrente o al lado de sus casas (que están en zona exclusivamente habitacional), lo primero que tienen que hacer es tomar fotografías con el celular, la cámara digital o la cámara tradicional de rollo. Las más recomendables son las digitales porque las fotos se pueden enviar directamente por internet a las “autoridades” y a los periódicos.
También hay que retratar y grabar a las grúas de asalto, una de las más groseras muestras de abuso de autoridad que se permite descaradamente el gobierno del Distrito Federal: los conductores de las grúas son auténticamente asaltantes uniformados.
Hay especialidades: un vecino se ocupa de fotografiar exclusivamente grúas: las frecuentes escenas en la que los extorsionadores agentes de las grúas fingen que se llevan el carro de alguien para después perdonarle la vida y quitarle 500 pesos.
Otros, menos beligerantes, se limitan a tomar fotos de las jacarandas que aparecen entre el miércoles de ceniza y el domingo de resurección: un árbol de cuaresma, efímero, que muere joven o recién nacido.
Y por lo demás también hay fotógrafos improvisados que se dedican únicamente a tomas de hombres que cortan árboles. Les encanta cortar árboles a los enviados de la delegación Cuauhtémoc o de la compañía de Luz y Fuerza del Centro. Ellos destruyen, no construyen. Y lo hacen como si les causara un placer insano cortar ramas, brazos, troncos a veces.
Hay que recordar, por otra parte, que con celulares se pueden organizar manifestaciones como la de Madrid entre el 11 y el 13 de marzo de 2005. Los madrileños no confiaban ni en la televisión ni en los periódicos y empezaron a organizarse con el boca a oreja de los “móbiles”. Comunicándose así, además, evitaron la manipulación del gobierno de Aznar y lo derrotaron en las urnas. Basta hacer correr la voz por los celulares para que cientos de vecinos de la colonia Condesa le hagan un plantón a Marcelo Ebrard en su propia casa, en el parque México, casi esquina con Sonora.

Impresora
Es como una imprentita Chandler de las de antes, como el mimeógrafo. Si los vecinos no quieren hacer mantas que cuelguen del lado al lado de la calle para exigir la clausura de la bodega ilegal en la calle de Jojutla porque se las pueden quitar, lo que sí pueden hacer son carteles en la computadoras con letra muy grande y pocas palabras. Luego estas hojas se pueden amplificar y reproducir en xérox por decenas o cientos y colocar por dentro de las casas para que nadie las arranque. También se pueden repartir en la calle.

Internet
Como en todo esfuerzo propagandístico, para bien o para mal, lo importante es la propagación de las ideas y los problemas. Cuentan que durante las sospechosas e inolvidables elecciones presidenciales, el PAN tenía en su cuartel general de la colonia del Valle a todo un ejército de 200 jóvenes pegados a la computadora y haciendo la guerra por internet a su adversario, bajo la divisa de que en la guerra psicológica todo se vale, sobre todo la calumnia y la mentira.
A través del correo electrónico se puede contactar a los periódicos. Basta identificar a los reporteros que cubren la fuente de la ciudad (el DF) para hacerles llegar copias y fotos de las denuncias, como las que se presentan todos los días en la delegación Cuauhtémoc.
El plan de transformar toda la avenida Michoacá, desde Insurgentes hasta Mazatlán, debería ya estar en las páginas de los periódicos dedicados a los problemas urbanos.
También está Google. No lo va a usted a creer pero ahí se encuentra hasta el nombre del no muy conocido ingeniero José Luis Muñoz Soria que es el jefe delegacional en Cuauhtémoc y que —impotente, tímido— no puede hacer nada en la colonia Condesa. Si los datos no bastan, hay que investigar por otro lado quién es, de dónde salió, a qué tribu del PRD pertenece, qué intereses representa y protege. Las denuncias en estas lides deben ser ad hominen, es decir, con nombres y apellidos. No tiene sentido denunciar en abstracto.
Luego están los blogs, que son archivos: basta colocar uno titulado “Cardiograma de la Condesa” para ir concentrando allí todos los documentos de denuncia, fotografías, cartas firmadas por decenas de vecinos.
¿En nombre de quien, con qué representatividad, un grupo reducido de comerciantes restauranteros y bareros, han decidido que no es mala idea contratar a una compañía norteamericana para transformar (a favor de los comerciantes) la avenida Michoacán?
En Google aparece también todo el directorio del gobierno del Distrito Federal: nombres de los funcionarios, domicilios de sus oficinas, correos electrónicos. Hay que saber muy bien a quién enviar copia de las denuncias. Es todo una aprendizaje.
Es muy importante ubicar la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, a cargo del arquitecto Arturo Aispuro (entusiasmado con el proyecto de la avenida Michoacán); a la licenciada Martha Delgado, secretaria del Medio Ambiente, a la contralora general Beatriz Castelán (para denunciar a los malos funcionarios) y a Diana Lucero Ponce Nava Treviño, de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del DF (Medellín 202, colonia Roma Sur, México DF 06700).
Bueno, pero, se preguntará el lector, ¿a quién le importa lo que sucede en una colonia clase media del DF? A nadie en Chínipas, Chihuahua, por ejemplo. Pero lo que sí es interesante es el método de lucha civil: cómo organizarse para dar la batalla en el barrio, a nivel micro, en contra de las autoridades corrompidas por los comerciantes. Y eso sucede en todas las ciudades (Mexicali, Monterrey, Tuxtla Gutiérrez, San Luis Potosí, Guadalajara, León, Reynosa, Saltillo, Chihuahua, Aguascalientes) de nuestra muy infeliz y saqueada República.
Se ha constituido un eje de la protesta civil que une a las delegaciones Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc y Benito Juárez.

En Polanco Eduardo Farah dirige un periódico de la colonia: Espejo de Polanco. Y en Coyoacán, Francisco Ortiz Pinchetti dirige otro, muy combativo.

viernes, 28 de marzo de 2008

Grúas de asalto: un negocio familiar

El problema de las grúas que se tiene tanto en la colonia Condesa como en otras colonias de clase media del DF es un problema de buen o de mal gobierno.

Es inverosímil que en cualquier ciudad civilizada del mundo los agentes policiacos de tránsito salgan a la calle con la finalidad específica de quitarle dinero a los ciudadanos. Sería una locura en Londres. En Nueva York la gente en bola se le hubiera echado encima a los grúeros.
¡Y qué les habría pasado en las afueras de París?
Marcelo Ebrard no tiene ni la menor idea de la cantidad de votos que todos los días pierde el PRD en la colonia Condesa. Las grúas de asalto —un negocio familiar— son una afrenta cotidiana y esquilmadora a ciudadanos que deben ser tratados como criminales y extorsionados. Las huestes de Ebrard, si es que son del PRD, le están regalando la colonia Condesa al PAN para cualquier puesto de elección popular que se dé en el futuro. Son frecuentes los incidentes con los grueros, los policías armados que asaltan con las grúas: de los restaurantes y cafés se levanta la gente y los insulta enfurecida; les arroja cosas, vasos, latas y un día puede suceder una tragedia, un linchamiento, o un muerto por arma de fuego (de parte del policía o de parte del dueño de vehículo enloquecido). Y Marcelo y sus “asistentes” no tienen ni la menor conciencia de este previsible drama.
Aquí en el DF es un descaro el que distingue a la conducta abusiva de estos asaltantes de uniforme. Le gente los contempla desde los cafés en la colonia Condesa. Escogen estos agentes especialmente el sábado para esquilmar a los indefensos ciudadanos víctimas de las autoridades del DF, perredistas desgraciada y tristemente. ¿En algo son diferentes los panistas de los priístas y de los perredistas?

El reglamento de tránsito en donde está escrito que una grúa se puede levantar un auto (cosas que hacen incluso con el conductor en el volante) se hizo para que la autoridad tenga una justificación legal para quitar un auto de la entrada de un hospital. O para mover un carro de una doble fila que está ahogando el tránsito.

En cualquier ciudad civilizada (seguramente en San Salvador, Managua, Bogotá, Londres, Panamá) los policías tratan de ayudar a los ciudadanos, no de quitarles "legalmente" el dinero que traen en las bolsas. Es un problema muy antiguo. El Estado mexicano no ha logrado aún resolver el problema de la policía. ¿Cómo es posible que en lugar de ir trabajar a zonas de la ciudad donde las dobles filas o las obstrucciones son un problema real (como frente a las oficinas particulares de Ebrard en la esquina de Alfonso Reyes y Cuernavaca frente al Farolito en la Condesa, una placita ideal para manifestaciones), se van a ciertas colonias encantradores en plan de asaltar premeditadamente a quien les dé la gana?
No es la policía de un país democrático.

La bodega de enmedio

México DF 6 de febrero de 2006


Desde principios de septiembre de 2006 se ha establecido en la calle de Jojutla 81, aquí en la colonia Condesa, una extensión del restaurante Mamma Roma’s, ubicado en la esquina de Atlixco 105 y Michoacán, del que es propietario el señor Jack Chernitsky, presidente de la Asociación de Restauranteros y Comerciantes del Corazón de la Condesa, ARCCCO.
La extensión del restaurante consiste en una cocina clandestina en permanente funcionamiento y en una bodega. Un indicio indudable de que se trata de una cocina es el constante olor a comida que se percibe desde afuera y el zumbido insoportable que producen, abajo, un refrigerador y, arriba, un extractor de humo y malos olores que funciona desde las 8 de la mañana hasta las 7 de la tarde.
Desde las primeras horas de la mañana se escucha el trajín de proveedores (de pescado, carnes, verduras, cerveza, vinos, fruta, harinas, pastas, y demás) que atiborran las calles. Durante el día hay un intenso movimiento de cocineros y meseros entre esta cocina y el restaurante ubicado en Atlixco 105 y Michoacán, así como el transporte a la interperie de alimentos en triciclo.
También es frecuente la obstrucción de la calle por los camiones distribuidores de licores y cervezas que descargan en la bodega de Jojutla 81.
El uso exclusivo del suelo en esta estrecha calle de Jojutla que sólo tiene dos cuadras (entre Vicente Suárez y Juan Escutia) es habitacional y no para negocios consistentes en la preparación y venta de alimentos. Por ser muy angosta la calle de Jojutla, los olores se perciben de manera más penetrante en las casas vecinas. No estamos seguros, por otra parte, de que la utilización de esta cocina para restaurante cumpla con las normas mínimas de salubridad requeridas normalmente por cualquier gobierno municipal. Tampoco es seguro que libre una inspección rutinaria del departamento de bomberos de cualquier ciudad civilizada.
Nuestra preocupación es que de continuar esta irregularidad podría sentarse un precedente “de arraigo” para el establecimiento de restaurantes en la calle Jojutla.
Con fecha 14 de septiembre del 2006 se entregó a la Subdelegación Hipódromo Condesa un oficio con 56 firmas de los vecinos de la calle de Jojutla y adyacentes en el que se protesta y se pide, como ahora, la clausura de la bodega/cocina de la calle de Jojutla 81.

Carta a Francisco Ayala

México DF 8 de noviembre de 2006


Lic. Francisco Ayala Gabilondo
Subdelegado Roma Condesa
Delegación Cuauhtémoc
México DF



Con fecha 14 de septiembre del año en curso se entregó a esa Subdelegación un oficio con 56 firmas de los vecinos de la calle de Jojutla y adyacentes en el que se protesta y se pide la clausura de la bodega cocina de la calle de Jojutla 81 que no tiene ningún permiso para funcionar como tal.
Es por ustedes sabido que Jojutla es Zona Patrimonial, únicamente para uso habitacional, es una calle angosta que no permite el constante tráfico de vehículos repartidores de todo tipo a todas horas, las largas filas de cobradores, etcétera.
A más de fauna nociva que ya corre por la calle, contaminación ambiental y horarios de 24 horas.
Hasta la fecha no se ha tenido ninguna resolución, a pesar de los compromisos que se adquirieron con los habitantes de esta zona tan presionada hace varias administraciones, olvidándose de cumplir las reglas para poder convivir, con los restaurantes, para mencionar alguna: tener estacionamiento, dejar un metro y medio de banqueta para caminar (sin contar árboles, maceteros casetas telefónicas) evitar escándalos en la noche, en fin, que es necesario manifiesten su autoridad ante estas situaciones.
Atentamente




Atentamente


Juan Manuel Argüelles San Millán, Jojutla 57

María del Mar Argüelles San Millán, Vicente Suárez 66
Michel Bos Drath, Vicente Suárez 69
Federico Campbell Quiroz, Jojutla 80
María Chávarri Maldonado, Jojutla 84
Silvia Rodríguez de Figueroa, Yautepec 63
Carmen Gaitán Rojo, Jojutla 80
Vanessa González Hernández, Vicente Suárez 69
Alejandro López Salas, Jojutla 77
Ivonne Molina, Jojutla 78
Remedios Marín Hernández, Vicente Suárez 66
José Nuño, Montes de Oca 56
Francisco Ohem Ochoa, Jojutla 84
José de Jesús Padua Gabriel, Vicente Suárez 66
Arturo Romano Pacheco, Amatlán 72
Carlota Samperio Vda. De Soni, Jojutla 73
Aurelio Sosa, Jojutla 75
Aurora Sosa Reyes, Jojutla 75
Bertha Sosa R., Jojutla 75
Enrique Strauss Zernichew, Jojutla 77
Ignacio Toscano, Amsterdam 180
C. H. Urbiola Gutiérrez, Jojutla 78 bis
María del Carmen Vázquez Galván, Amatlán 72
María de Velasco, Amatlán 83
Ivonne Zapata , Jojutla 78
Martha Zavala, Jojutla 78 bis

Con copia a:

1. Ing José Luis Muñoz Soria, Jefe Delegacional de Cuauhtémoc
2. Lic. María Margarita Martínez Fisher, diputada (PAN) del Distrito Local XIV del DF
3. Lic. José Alfonso Suárez del Real Aguilera, diputado (PRD) Federal del Distrito 12 del DF
4. Lic Rodolfo Rosas Alvarado, coordinador de Programas Especiales Vigilancia
5. Contraloría de Servidores Públicos, Avenida Juárez y Reforma